Órgano Hammond

El órgano Hammond vió la luz, en el decenio de 1930. Laurens Hammond desarrolló su instrumento basado en el diseño de la Telharmonian Cahill. La primera unidad de producción, el Modelo A, fue introducido en 1935, y de serie n º 1 ya se encuentra en el Museo Smithsonian. El B3 y C3 son los modelos más usados j por los organistas hoy en día, fueron introducidos en 1955. Había aproximadamente sesenta-setenta mil de estos modelos, en el momento en que se suspendieron en 1974 cuando la fábrica en Chicago se quemó.

El órgano Hammond crea sus tonos de un grupo de 91 tonewheels, llamados colectivamente generador de tonos. En su interior hay una mezcla maravillosa de engranajes, resortes, ejes de transmisión, galerías y mechas de aceite. Un motor hace que el tonewheels al girar a una velocidad en la frecuencia de suministro eléctrico de 50 a 60 Hz, un sistema armonioso que hace innecesario un ajuste , aunque puede estar terriblemente fuera de sintonía con otros instrumentos, cuando se conecta a una mal estabilizada red de suministro,ó Generador de CA ,de uso frecuente en los conciertos al aire libre. La salida del generador de tonos es de 91 ondas sinusoidales. La combinación de estos tonos a través de las barras de tracción en la parte superior del órgano permite a los músicos, mezclar y crear muchos sonidos distintos.

Nada de esto existía en los años 30, y la singularidad de su tono pronto sorprendió al país ,y. Mr. Hammond estaba comercializando inteligentemente, como para tener su instrumento el apoyo de muchos personajes famosos de la época, como Henry Ford y Thomas Edison. El objetivo de la Compañía de órgano Hammond fue a vender a las iglesias y salas de concierto como una manera portátil y menos costosa, para que una iglesia tuviese un instrumento que sonaba como un órgano de tubos sin los mismos. Dado el costo de la competencia, muchos órganos Hammond fueron vendidos.

Algunos de ellos encontraron su camino a las iglesias de gospel negro, y es en este entorno, donde muchos músicos de jazz y blues desarrollaron sus estilos. Cuando se diseñó, vino con un amplificador de tono PR40 consiste en altavoces frontales y verticales, simula el sonido de los tubos.

Don Leslie diseñó un gabinete con un altavoz giratorio que quería tque Hammond incluyera en su proceso de fabricación. Hammond no sentía que tenía el sonido puro que quería para su órgano. Leslie fabricó sus propios amplificadores, y la gente los compró por separado. Constaba de un rotor superior para el conductor de alta frecuencia y otro en la parte inferior con un diseño, que proyecta el sonido del altavoz para las frecuencias inferiores a 800 Hz. Esto creó un sonido que encajaba a la perfección con el sonido del órgano y de hecho se convirtió en conocido como el "sonido Hammond".

Hammond más tarde empezó a llamar a los modelos B el "Modelo de casa" porque se podía ver las piernas de la organista de trabajo de los pedales. Los modelos C y RT había paneles completos en el frente así las organistas femeninas no se preocuparían de la congregación, mirando su vestido durante la ejecución.

La gente tocaba el Hammond desde la fecha de fabricación,y a lo largo de la década de 1940, pero Jimmy Smith era el hombre que popularizó el instrumento en la década de 1950 con el trío formado por órgano, guitarra y batería. Otros ejecutan el instrumento, pero Jimmy define el estilo. En la década de 1960 hizo algunos álbumes con Lalo Schiffrin y Oliver Nelson, que tuvo el órgano como la voz original con una gran banda y otros como Gerald Wilson Richard "Groove" Holmes en el órgano en muchos de sus discos con su orquesta. Booker T y MGs lo puso a trabajar en la mayor parte de las grabaciones de Stax de la década de 1960 y tuvieron muchos discos con sus propios éxitos, incluyendo "Green Onions" y "Time is Tigh".

A continuación, entró en el terreno del rock con los Young Rascals, Procol Harem, Chicago, Los Hermanos Allman, Santana y se convirtió en una parte integral de la escena musical con muchos tonos y colores diferentes para elegir.

Hammond desarrolló una nueva línea de de producción,y fue rediseñado por completo y sin utilizar las técnicas convencionales. La mayoría de los Hammonds nuevos después de 1975 tenía un sonido terrible y Hammond fue a la quiebra pronto!.

¡En los siguientes años la Compañia Hammond. Tuvo algunos propietarios diferentes, pero ninguno supo traer de vuelta la gloria de los viejos tiempos! Con los nuevos teclados más pequeños todo cambió y el verdadero sonido Hammond fué impopular por muchos años. La nueva ola de "Acid Jazz", nacida en Inglaterra, trajo de vuelta el sonido viejo Hammond a finales de 1980. La década de 1990 nos trajo un poderoso renacimiento del sonido tradicional del Hammond-Jazz.

La calidad es eterna! Los transistores, la tecnología de cuarzo o procesadores digitales de hoy en día - nada, absolutamente nada puede reemplazar un amplificador de válvulas original, con generador tonewheel electro-magnético, escáner de vibrato y percusión de toque/ respuesta. !NO HOY, Y NO MAÑANA!

 

El órgano Hammond y su relación con el rock El órgano Hammond y su relación con el rock Los orígenes del órgano Hammond y sus primeros usos. Hammond Clock era una compañía americana que fabricaba relojes y curiosos utensilios mecánicos, como es el caso de un barajador automático de cartas. La compañía era propiedad de Laurens Hammond (1895-1973) un ingeniero con gran capacidad inventiva que a la hora de retirarse llegó a contar con 110 patentes eléctricas en su haber. Había probado suerte en el terreno de la cinematografía, la gestión energértica, la industria del automóvil, etc. cuando en 1933, sin tener conocimientos ni especial interés en la música, ideó un tipo de órgano eléctrico muy similar al de tubos que tradicionalmente se usaba en iglesias, teatros y cines antes de que llegara el sonido. Éste, a diferencia del de tubos, era de más fácil instalación y mantenimiento. A pesar de algunos problemas, sobretodo debido a la crisis económica que EE.UU. atravesaba en ése momento, su comercialización supuso un gran éxito, hasta tal punto que la compañía cambia de nombre en 1937 a Hammond Instrument y más tarde, en 1953, a la definitiva marca de Hammond organ. El caso es que la idea inicial de ofrecer el órgano como sustitutos de los anticuados órganos de iglesia se vio desbordada, la oferta se extendió rápidamente a otros ámbitos como teatros, salas de fiestas, hoteles, etc, que comienzan a adquirirlo en masa. El uso por parte de la radio y los primeros cortos anuimados también contribuyó a su gran expansión. Pronto, sobretodo tras la segunda guerra mundial, fue adoptado masivamente como instrumento doméstico en una época en que era normal amenizar las fiestas hogareñas con música en vivo. Pero para Laurens Hammond no todo eran facilidades. A finales de los 30, Don Leslie, un trabajador de la empresa inventa un nuevo tipo de altavoz para el Hammond, éste logra el sonido ondulante que haría tan famoso a este instrumento. Leslie, aficionado a la música, considera algo insulso el sonido fijo que hasta ese momento conseguía el órgano. Aunque Hammond pronto introduciría mejoras en eses sentido, Leslie se encargó de comercializar con gran éxito sus Leslie Speakers, como se llamarían sus altavoces, siempre contando con la hostilidad de Hammond, que lo lleva incluso a los tribunales. Pese a los intentos de Hammond por silenciar el invento, los Leslie Speakers serían utilizados por gran cantidad de músicos durante décadas antes de que llegara la electrónica. Finalmente Leslie y hammond llegarían a colaborar conjuntamente. Para satisfacer la gran demanda de órganos se fabrican gran variedad de modelos, pensados para diferentes tipo de usuarios que variaban del experto al mero aficionado doméstico. Estaban las grandes consolas para uso profesional y las espinetas, pensadas para la iniciación musical, así como los pequeños órganos caseros. Serían sobre las consolas donde se fueran efectuando con el tiempo más innovaciones, como el vibrato y la percusión. De éstas, según su finalidad, había varias series, siendo la más popular y usada la B-3, construida desde el 55 hasta 1975, siendo el primer modelo con percusión. Según la complejidad y calidad de las prestaciones del órgano el tamaño de éste variaba considerablemente, así como el peso – podía llegar a pesar 200 kilos -, sobretodo debido al enrevesado mecanismo del generador de tonos y la amplia circuitería que había en su interior. Curiosamente, los órganos Hammond nunca fueron publicitados pensando en los músicos profesionales que por esa época empezaban a eclosionar en locales nocturnos y garitos de diferente índole donde se ofrecía jazz, blues, o rhythm’n’blues. Sin embargo este instrumento fue rápidamente adoptado a través de los años 40 por algunos músicos de jazz como Bill Davis, Milt Buckner o Bill Dogget, para después desembocar en un uso cada vez más maduro y personal, como es el caso de la destacada labor de Jimmy Smith, quizás el organista de jazz más famoso entre los clásicos y que sería de gran influencia en otros que llegarían después. Muchos de estos músicos, al incorporar al Hammond, aportaban a sus temas un aire más rhythm’n’blus, siendo de alguna manera como un puente entre esos diferentes sonidos y que precipitaría el uso masivo del Hammond en el soul y la música negra en general. Así, a finales de los 50 y principios de los sesenta, era impensable una banda de soul sin su correspondiente Hammond aportando fuerza y dinamismo. En el caso del blues clásico no hubo tanta aceptación por parte de los músicos y cuando si lo había no solía pasar de un mero complemento rítmico. Tendrían que pasar unos años más para ver como el instrumento ganaba presencia en este estilo, sobretodo por las grandes bandas de blues rock de finales de los 60. El Hammond invade el rock. El rock era en la primera mitad de los sesenta una ambigua mezcolanza, a veces indistinta, de etiquetas y estilos que incluía el garage, el mod, el beat y el rhythm’n’blues. Era una música adoptada por un público mayoritariamente blanco. Por supuesto esto era así en el caso de los Estados Unidos, donde los músicos negros tenían una tradición musical muy definida y que por lo general –salvo gloriosas excepciones- les llevó a interesarse poco por el rock posterior a los grandes pioneros de los 50. En el caso de Inglaterra, de una población de color mínima en esa época, no había tanta distinción y los jóvenes músicos absorbían las influencias por igual, sobretodo el blues y el rhythm’n’blues. Así pues, si bien en Estados Unidos los músicos de blues no usaban el órgano Hammond de una forma destacable, en Inglaterra muchos jóvenes no dudan en combinar todo cuanto desean, mezclando sin demasiados reparos el blues, el soul y el jazz usando para ello sin dudar el Hammond. Entre los músicos ingleses mas establecidos estaba Gorgie Fame, músico comercial y autor de grandes hits donde se acompaña del Hammond. Gracias a sus éxitos se propulsó la experimentación con órgano por parte de otra cantidad de formaciones. Como es el caso de Graham Bond, que con su Organisation – banda donde se iniciaron lumbreras de la talla de Dick Heckstall Smith, Jack Bruce, Ginger Barker o John McLaughlin- alcanzaba algunos éxitos. También encontramos a Brain Auger autor de vibrantes instrumentales con Hammond previos a la incorporación de Julie Driscoll. Había otros grupos de éxito, como Spencer Davis Group, con un jovensísimo Steve Winwood cantando, a la guitarra y al órgano, en todo de forma soberbia, con éxitos rebosantes de teclados como “Gimme some” o “I’a man”, o ahí estaban The Animals con trallazos organeros como “Bright lights, Big City”, por obra del genial Alan Price. Todos confirmarían la aceptación del instrumento por parte del público. Hasta el punto de que los mismos Beatles incorporarían el órgano en algunos temas del Rubber Soul. En Estados Unidos la escena rockera de mediados de los 60 se haya muy influida por lo que llega desde Inglaterra, en lo que se vino a denominar la British Invasion. Esto dio lugar a una amplia gama de grupos blancos fuertemente marcados por el blues, el rhythm’n’blues y el soul al estilo inglés. Es decir, muchos jóvenes americanos se reencontraron con la tradición musical de su propio país, pero de una forma indirecta. Así, una gran cantidad de grupos, unos más conocidos u otros de la incipiente y cada vez más extensa escena underground, optan por utilizar el Hammond emulando a grupos como The Animals. En el caso de los grupos garageros más modestos, se optaba por el Farfisa y el Vox continental, órganos mucho más baratos y sencillos, con un sonido chirriante tan característico. Esto hizo que a la larga se transmitiera a estos primigenios y oscuros grupos un sello inconfundible, de un sonido más sucio y ácido que se ha llegado a comparar con el punk. También infinidad de grupos folkies empiezan a hacer un rock muy marcado por el legado negro, pero ya pasado por el filtro inglés, la mezcla es espectacular, es el caso de Serpent of power, que hacen una mezcla de blues y folk con una fuerte presencia de órgano. Así, en la costa oeste, bajo este revival del blues y el rhythm’n’blues se intuye algo totalmente diferente. Los grupos que rulan por los locales dando a conocer su sonido demuestran que algo está surgiendo de la mezcla entre el garage más fuzz, el blues y el folk. En Los Angeles maduran formaciones como los Seeds, con una base de órgano muy importante, a medio camino entre el garage y otro sonido que se empieza a llamar psicodélico, fuertemente marcado por el consumo de sustancias psicotrópicas y que serviría de modelo para infinidad de formaciones. A uno y otro lado del Atlántico se suceden las referencias y versiones de grandes bluesmen negros como Willie Dixon o Hooker, pero adaptados a la nueva sensibilidad. En 1966 el rock llamado ácido ya está en plena expansión y los grupos no dudan en usar todo tipo de instrumentos, destacando entre ellos el órgano. Grupos como H.P. Lovecraft, Country Joe and the Fish y Grateful Dead echan mano del Hammond para dar profundidad a sus composiciones, incorporando los teclados sin prejuicio purista alguno a estructuras tradicionales, combinando el Hammond B-3 con el Leslie Speaker y su efecto oscilador, saturándolo de todas la maneras posible, con lo cual se enriquece enormemente las posibilidades de este instrumento. Las estructuras originales del blues se reinventan una y otra vez, se endurecen y electrifican al máximo. Nace así el blues rock blanco que tanta aceptación tuviera durante unos años a ambos lados del océano, con grandes grupos como Cream, Fleewood Mac y Groundhogs. En Estados Unidos, Allman Brothers band hacen un exquisito blues de regusto sureño. Gregory Allman demuestra admirablemente lo que se puede hacer con el Hammond en ese terreno. Temas como “Dreams”, de una sutileza increible, muestran las posibilidades de combinar la guitarra con el órgano. Al Kooper, que ya hubiera colaborado con su órgano en la electrificación de Bob Dylan, hace sus inolvidables sesiones con Mike Bloomfield y Steve Stills, ejemplo máximo de introducción del Hammond en las bases del blues, una de las cimas del género. Por su parte la rama más psicodélica o jazzística del rock inglés también hecha mano del órgano, grupos como Pink Floyd o Soft Machine lo usan de una forma cada vez más original, construyendo un sonido que cada vez tiene aparentemente menos que ver con el blues, el soul o cualquier otro estilo conocido. Todos estos estilos se expanden rápidamente al resto del globo en una transformación musical que es paralela a la política, social y cultural y que en ése mismo momento se están dando con gran intensidad. Empieza a surgir cada vez más un estilo que es amalgama de todo lo que se ha investigado hasta ahora: blues rock, hard, psicodelia, jazz, etc, a esta mezcolanza se la denominará en adelante rock progresivo. En un principio, en el periodo 1968-1970, no hay unas reglas fijas en cuanto que es esto del progresivo. De hecho podemos clasificar así a casi todas las formaciones de ése momento, ya hicieron psicodelia, blues, hard rock o lo que fuera. Reina una libertad absoluta en cuanto a instrumentos y estructuras musicales que hace de esta época algo único. El Hammond se usa con proliferación, especialmente por las bandas de rock más potente, quizás porque el instrumento aumenta la intensidad de la guitarra sensiblemente. Así, una gran cantidad de grupos de hard rock que van surgiendo desde 1968, con un estilo que en principio era una simple radicalización de las bases del blues, usan el órgano de una forma muy destacable. Teclistas como John Lord y Vicent Crane, de Deep Purple y Atomic Rooster respectivamente, demuestran que el instrumento tiene muchas posibilidades como instrumento solista, dando lugar a unos diálogos entre guitarra y Hammond que pronto crearían escuela. Muchos grupos, de muy diferentes tendencias, como The Doors, Uriah Heep, Colosseum, Caravan, Gandalf, Birth Control, Joseph, Steppenwolf, Blues Oyster cult, Iron Butterfly, SRC, Fever Tree, Santana, Amboy Dukes, etc, etc., hacen con este instrumento un uso de gran peso en sus composiciones. Tanto que hoy en día se nos haría impensable escuchar sus discos sin ése ingrediente esencial. Es algo más que un mero instrumento, es un sello de una época dorada del rock. Otros muchos grupos lo usan también, mucho menos, pero con resultados maravillosos. Jimi hendrix, no demasiado proclive a este instrumento, lo incorpora admirablemente en su “Voodo Chile”, gracias sobretodo al buen hacer de Steve Winwood. Ahí tenemos “Your time is gonna come” de Led Zeppelin, también es una buena muestra de ello, donde John Paul Jones demuestra que sabe tocar bien algo más que el bajo. Decadencia Despues de esta explosión creatividad y quizás debido a la excesiva comercialización del medio, o quizás a los adelantos tecnológicos en producción que restan mucha espontaneidad y disfrazan los talentos mediocres, o por lo que sea, el caso es que a partir de 1970 o 71 se percibe una especie de estandarización del progresivo. Surgen por supuesto gran cantidad de buenos grupos, pero en cierta manera se empieza a definir un estilo que cada vez más convencional. Cada grupo que surge tiene el trato de genial por la prensa, siempre pensando en vender un producto que muchas veces solo es pura imagen. Lentamente pero sin pausa, el underground va en declive. En inglaterra y sobretodo en sitios como el norte de Europa e Italia, tambien en España un poco más tarde, surgen grupos que se vienen a denominar sinfónicos y que tienen entre sus metas demostrar, ante todo, virtuosismo, especialmente con el teclado, pero que como mucho solo llegan a aburrir soberanamente. Por supuesto hay una primerísima hornada de grupos que tienden a esto pero que aun conservan la frescura del rock. Rare Bird es un grupo que solo usa órgano y pianos eléctricos, sin guitarra, sin embargo su primer disco es una muestra fenomenal de fuerza, una demostración de que aun sin guitarra se puede hacer un rock primigenio. Van Deer Graft Generator tampoco tiene guitarra, pero sus discos son todo un universo de sonidos novedosos y nunca faltos de fuerza, gracias al organo y el sabio uso de los vientos. Grupos, por todo el mundo, como los daneses The old man & the sea, españoles como Maquina, japoneses como Foodbrain, alemanes como Zarathustra, todos siguen manteniendo el espíritu de un primer momento y el órgano tiene mucho que ver en ello. El caso alemán es especial. En este pais se multiplican considerablemente los grupos que usan el organo Eloy, Nosferatu, Frumpy... grupos bastante duros y rockeros que sin embargo son la antesala de un proceso imparable en todo el mundo. Llegan cada vez más formaciones que optan más por demostrar cualidades y sofisticación, en un esfuerso por modernizarse y aplicar cuanta técinca se ponga por delante, que en practicar un rock con sentimiento. Emerson, Lake and Palmer es un buen ejemplo, tras unos primeros y pasables discos, llegan a aburrir de pura pretensiocidad. El órgano en sus discos, normalmente un instrumento enérgico, suena cada vez más artificial e inócuo. Lo importante al parecer es reflejar rapidez en la ejecución, algo que nada tiene que ver con la pasionalidad o la emoción. Sus directos parecen un ejercicio masoquista por parte de sus seguidores que aguantan solos interminables para lustre de Keith Emerson, teclista de la formación.. Grupos como Yes, Camel, Genesis y tantos otros empiezan a incorporar sistemáticamente sonidos electrónicos y sintéticos en su discos. Por supuesto ya se habían usado aparatos como el moog o el melotrón, pero hasta ahora de forma contenida. En el caso del melotrón de una manera destacable por parte de grupos The Beatles, King Crimson o Little free rock, pero es evidente que estos instrumentos, usados en exceso, resultaban bastantes incompatibles con la música rock que hasta ese momento se había hecho. Resulta irónico, pero podemos decir que el órgano, que tan buenos resultados había dado, induce con el tiempo al uso de otros instrumentos menos beneficiosos y provoca una actitud contraria a la bases de un rock enérgico y fuerte, puede que más descuidado, pero auténtico. Por supuesto que no estamos hablando aquí que experimentar esté contra las basse del rock. En realidad, la mayoría de los grupos denominados sinfónicos se dedicaban a jugar con nuevas técnicas, meros efectos sintéticos, que poco tiene que ver con el contacto entre el músico y su instrumento. En 1967 experimentar constaba en poner cintas al revés, alterar los pedales de la guitarra o aplicarlos a la salida del órgano, experimentos que no se interponían entre la creatividad, el sentimiento y la fuerza que transmite el rock. Epílogo Desde la mitad de los 70 los sonidos digitales fueron sustituyendo a los analógicos y el rock, tal y como era entendido hasta ese momento -salvo algunas honrosas excepciones como Rory Gallagher y otros músicos que sobreviven a duras penas- pierde gran parte de su fuerza o simplemente desaparece bajo los efectos sintéticos de estudio y la pura comercialidad de plástico. El órgano Hammond, y otros teclados eléctricos, dejan paso a los sintetizadores y más adelante a los ordenadores. La música electrónica gana terreno frente a los sonidos eléctricos o naturales... pero esa es otra historia... Y en la actualidad, aunque quizás irregularmente, parece que hay un resurgir del rock con el espíritu propio de los primeros 70. Crucemos los dedos. El Hammond está volviendo a tener presencia con mucha fuerza, cada vez más. Grupos como Wicked Minds, Sex Museum, Storm and Sunrise y muchos más, usan este instrumento en gran medida, recuperando el espíritu de los pioneros... Los que amamos este sonido solo podemos sino alegrarnos.

(Artículo escrito por Alfonso Martinez)